Guía de supervivencia para cenas con familiares tóxicos

Diciembre es sinónimo de tiempo en familia. Pero para muchos, lejos de ser un momento de celebración con las personas a las que más quieres en el mundo, se convierte en la pesadilla de fin de año: tener que compartir una cena o comida con esa gente.

Tíos, primos o padres que no sabes bien cómo etiquetar, pero que te quitan toda la energía. Estos vampiros energéticos suelen ser personas tóxicas, y te vamos a enseñar a identificarlas para que esta navidad pases una felices fiestas de verdad.

¿Cómo saber si tienes un familiar tóxico?

Hay algunos signos claros de las personas tóxicas que puedes aplicar a las relaciones familiares:

1- Sólo les interesa cuánto ganas / cuánto tienes: todas las preguntas que te hacen van encaminadas a descubrir cuál es tu estatus financiero. Ese trabajo que tienes… ¿está bien pagado? ¿Qué tipo de contrato te han hecho? Cómo va tu cuenta de ahorros (en caso de no ser sutiles) o cuánto te has gastado en loteria o regalos, son algunas de sus preguntas favoritas.

2- Se aprovechan de tu bondad: siempre que te vas de viaje traes un detalle para todos, pero no recuerdas la última vez que alguién se acordó de ti. ¿Los invitas a tu casa a comer o cenar, compras cosas deliciosas y cuándo vas a su casa no te sientes correspondido? ¿Has quedado con ellos para tomar algo antes de subir a cenar, y cuando les toca pagar la ronda, les entran prisas por irse a casa?

3- No hablan bien de ti: sabes que están en boca de todos, pero no precisamente para hablar de tus virtudes. ¿Sientes que comentan sobre tu vida, por puro cotilleo y sin interés de ayudarte o apoyarte cuando estás pasando por un mal momento (o bueno)?

4- Dividen para vencer: los familiares tóxicos normalmente ganan poder hablando de uno en uno con el resto y lanzando preguntas o afirmaciones sobre tí que no son ciertas. Este tipo de estrategias son una forma de debilitarte que utilizan las personas tóxicas.

5- Nada de lo que haces es suficientemente bueno para ellas:  da igual todo lo que hagas por estar a la altura, nunca es suficiente. Esta sensación es agotadora, y las relaciones amorosas se basan en lo contrario: ya eres suficientemente bueno.

6- Te ponen a la defensiva: si sientes que estás continuamente defendiendote de sus opiniones o ataques encubiertos, no merece la pena que pases tiempo con ellos.

Primera opción: Di NO

Si te has sentido identificado con alguno de los momentazos que te acabamos de contar, puede que sea el momento de decir que no y rodearte de personas más amorosas estas fiestas. Es posible que te sientas culpable si lo haces, o que te dé pena pasar las fiestas con un grupo mucho menos numeroso de gente, pero créeme, es la opción más saludable. Más gente, no es necesariamente, más felicidad.

Decir que no, es de lejos la mejor opción, porque no estás afectando al comportamiento de esas personas, simplemente estás cambiando tu reacción. Se trata de poner algunos límites saludables para protegerte.

Es un no a permitir que nadie te falte el respeto, te reprenda, menosprecie, avergüence o manipule. No merece la pena que te te metas en un debate o una discusión, simplemente aléjate. Rodéate de personas que te traten bien.

Si no te queda más remedio… sé neutral

No muerdas el anzuelo, no reacciones ni entres al trapo en las discusiones, debates y preguntas fuera de lugar. Intenta hablar de temas vacios, como el tiempo, el anuncio de navidad, el frío que hace o lo buena que está la comida.

Haz breaks

Si hay niños o una terraza, escápate a ratos a jugar con los más pequeños para desconectar del ambiente tóxico. Si no tienes escapatoria, una visita al WC y algunos ejercicios de respiración pueden ayudarte a salir del paso.

Móntate un plan antes y otro después de la comida o cena

Rodéate de personas positivas antes y después de los eventos con familiares tóxicos, de este modo recuperarás la energía mucho antes y te llenarás de la buena vibra que te mereces en estos días.

No bebas más para soportarlo

Sí, hay muchas personas que necesitan un par de copas de vino para poder gestionar este tipo de reuniones familiares, pero no es la mejor solución. Al final, estás perjudicándote para poder enfrentar una situación incómoda y no te lo mereces. Intenta disfrutar de la comida y la bebida con moderación para no perder el control de la situación. Esto te permitirá mantenerte atenta al tono de voz, preguntas inoportunas y lenguaje corporal.

Espero que los consejos os sirvan un poquito para tener la fiesta en paz y disfrutar de estos días en los que seguro tenéis la oportunidad de encontraros con personas maravillosas a las que hace tiempo que no véis. Centraros en estas experiencias positivas que son, al fin y al cabo, las que importan.

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